Darla . . . Cápitulo 1

Octubre 25, 2007 by Frederick Torrance

Darla fue transferida a nuestro departamento al poco tiempo de que yo empecé a trabajar aquí. Se desempeña como Secretaria de nuestro jefe, y sí, hay que reconocerlo: no es muy brillante en su desempeño. Sin embargo, y en contraste, como persona es uno de esos seres cada ves mas escasos en este mundo, que sufren con la lluvia pues piensan que los ángeles están llorando. Su inocencia y humanismo parecen interminables; al igual que su generoso escote, el cual, por Justicia Divina, contrasta con su pequeño trasero.Parecida a Darla No es Darla, pero se parece mucho; solo imaginenla con cabello negro y rizado

Mi relación con ella comenzó cuando, al coincidir en el autobús de vuelta a casa al termino de la jornada laboral, comenzamos una amena plática sentados uno al lado del otro. Esta situación se repitió en varias ocasiones no por coincidencia, sino por mi manía peligrosa de forzar al Destino a actuar al modo que yo lo deseo.

Platicando me enteré de varios aspectos de su vida que son irrelevantes para esta historia, pero que me ayudaron a conocerla y darme cuenta que tenía frente a mi un lienzo en blanco ansioso de un pintor, un libro abierto con sus páginas aún en blanco; una alumna esperando ansiosa la llegada del maestro… y ya saben lo que dicen: “Cuando el alumno esté listo; el Maestro aparecerá

Con el pasar de los días y nuestro contacto diario, nuestra relación fue cruzando esa delgada línea entre lo laboral y lo personal. A ella le gustaba pasearse por mi cubículo simplemente para saludarme, preguntar que estaba haciendo, acariciar mi cabello… para mandar esas señales que una chica acostumbra enviar, a veces sin percatarse de ello, cuando un chico le atrae.

Recuerdo bien una noche de esas extrañas, trabajando hasta tarde; Darla se acercó a mi espacio de trabajo sigilosamente, como tratando de no ser vista, y posó su mirada en mi por un largo rato mientras yo capturaba algunos documentos en la computadora. Me percaté de su presencia, mas sin embargo no la interrumpí, pues escuchar su respiración profunda era de lo mas excitante para mi y no quería cortar esa sensación.

Al cabo de algunos minutos y tras, los que parecieron ser, miles de documentos digitalizados, mi cuello y hombros no soportaron mas la tensión y obligaron a mis manos a detenerse un momento para reconfortarlos un momento. Aún sentado frente a mi computadora y con los ojos de Darla sobre mi persona; un movimiento de mi cuello provocó un sonido que, mas que huesos tronando, se asemejó a un silbatazo inicial, ya que acto seguido, las manos de Darla se posaron sobre mis hombros y comenzaron a presionar mis atrofiados músculos con una fuerza y cadencia que no me quedó mas remedio que dejar caer mis brazos y sucumbir ante tan delicioso tormento.

Mi primera reacción sonora fue inteligible.. a lo que ella soltó una pequeña risita y dijo: creo que necesitas un descanso.

Y aquí fue donde la línea se cruzó.

El Masaje se convirtió en rutina obligada en las reciprocas visitas a nuestros lugares de trabajo; incluso algunas veces cuando nuestra vestimenta lo permitía; inocentemente desabrochábamos el primer botón de la camisa/blusa del otro para hacer mas agradable el momento.

Día a día fue creciendo la necesidad de sentir la piel del otro, y mas aún mi necesidad de escuchar esos pequeños gemidos que Darla soltaba cuando apretaba sus hombros con un poco mas de fuerza; ese sonido que emanaba de lo mas profundo de su ser y que la obligaba muchas veces a tapar su boca con sus manos, era lo que alimentaba mi desesperación por seguir desabrochando su blusa.

Me ayudas a llevar estas cajas a la bodega -me dijo un buen día; y yo, como caballero que soy, la ayudé con gusto. No estaban muy pesadas pero si voluminosas, por lo que mientras yo cargaba ella abría las puertas que se encontraban entre nuestra oficina y la bodega.

Nuestra “covacha” como llamamos a donde guardamos todo lo que no usamos mas en los cubículos, es un lugar oscuro, con una pequeña ventana a la calle cubierta con persianas y, como no, lleno de cajas con papeles viejos.

Tenemos también una mesa que no se de donde salió y algunas sillas que hemos ido desechando con la llegada de nuevo mobiliario; sin embargo algunas de estas piezas aún están en buenas condiciones, como en la que le dije que se sentara para poder darle su masaje correspondiente a ese día, a lo que accedió gustosa.

Ese día ella había elegido una blusa azul que bien podía cubrir sus hombros o dejarlos al descubierto sin dejar de ser una prenda “políticamente correcta” para la oficina; sin embargo ella prefería usarla con los hombros tapados.

Blusa de Darla Este es el tipo de Blusa que Darla llevaba ese día

Comencé a masajear su cuello, y ella, al sentir mis manos sobre su piel, comenzó a mover su cabeza en señal de aceptación y de placer. Luego de un poco de preámbulo deslicé mis manos hacia sus hombros y tras cierto trabajo sobre su blusa me decidí primero a meter mis manos sobre la tela que cubría su hombros y así poco a poco y con el mismo movimiento que implica masajear; fui descubriendo su piel hasta que la blusa se convirtió en un modelo diferente, dejando sobre sus hombros únicamente esa tira del sostén que a muchas mujeres les gusta mostrar… a Darla no.

Pasaron talvez 5 o 10 minutos, su blusa cada ves bajaba mas con el movimiento de mis manos las cuales, mañosamente, se enfocaban en la parte de sus hombros que está mas cerca de sus senos que de su espalda. Sin perder la cadencia y con un movimiento de mis manos abiertas que iniciaba en los extremos de sus hombros y desembocaba en su cuello; mis pulgares juguetonamente se “atoraban” bajo las tiras de su brasier, haciendo que el movimiento de vuelta de mis manos hacia sus hombros, las trajeran consigo hasta lograr que ahora sus brazos y no sus hombros fueran el soporte de su prenda íntima.

tiritas del Bra A esto me refiero con tener las tiras del brasier en los brazos y no en los hombros

Al mismo tiempo y gracias al tamaño de mis manos, mientras mis pulgares se encargaban de las tiras de su sostén, el resto de mis dedos se alargaban cada vez mas para proporcionar masaje a su pecho, estirándose cuan largos son para acercarse cada vez mas a la tierra prometida… sin embargo el grito de “tierra a la vista” debió postergarse esta vez, pues entre sus gemidos de placer provocados por mis manos, logré distinguir a lo lejos, pero cada vez mas cerca, pisadas que amenazaban nuestro encuentro y que de no haber sido por mi, ya que ella se encontraba aún en el trance que le provocaron mis manos, nos hubieran encontrado en esa posición tan comprometedora para un edificio lleno de oficinas.

Alguien viene -le susurré al oído. Tardó en reaccionar y cuando lo hizo se observó para darse cuenta que estaba casi tendida sobre la silla, con los hombros desnudos y la respiración acelerada. Se incorporó y me preguntó que diríamos si llegaran a entrar hasta nuestra covacha. La Tranquilicé diciéndole que las pisadas se alejaban, que nos se preocupara; pero que debíamos regresar a trabajar, pues hacía mas de media hora que habíamos bajado solamente a guardar unas cajas.

Ella salió primero y yo la seguí un par de minutos después.

El día transcurrió de modo normal; al despedirse de mi esa noche solo dijo, “a ver cuando lo repetimos”… y yo sabía lo que debía hacer.

 masajito Quien no disfruta de un buen masaje…??

7 de la Noche, días después de aquel primer encuentro en la bodega. Ambos trabajando hasta tarde. Me adelanto a la bodega y desde un teléfono cercano le pregunto si me puede alcanzar ahí, no le doy mas detalles… ella sabe para qué.

Al cruzar la puerta le muestro la silla invitándola a sentarse, ella obedece y yo cierro la puerta. El sol se ha ido; al igual que mucho personal que ya ha abandonado el edificio; talvez solo queden algunos jefes y la gente de seguridad. Este día Darla Luce una blusa abotonada color naranja y un sostén negro que se logra ver bajo ésta, entre los botones que luchan por no abrirse debido a lo abultado de sus senos. Sin preámbulo alguno desabrocho el primer botón de su blusa y ella amarra su rizado cabello negro con una dona elástica. Coloco mis manos sobre sus hombros por debajo de su blusa y comienzo a generar calor… ella comienza a sentirlo.

Algunos segundos mas tarde, el segundo botón se libera y ahora hay suficiente tela para que la blusa descubra por completo sus hombros y que ésta sea acompañada por las tiras de su sostén que me encargo de correr deliberadamente.

A ritmo de su respiración es que muevo mis manos frotando su cuerpo… mis dedos se estiran nuevamente y dejan de sentir su duro pecho para percibir el inicio de sus blandos senos. Mientras mi mano izquierda continua provocando sonidos de su interior, mi mano derecha busca sigilosamente el tercer botón de su blusa que ahora se encuentra a la altura de su escote, aprisionado precautoriamente con ambos brazos de Darla, impidiéndome avanzar.. pero esto no me detiene y tras dos intentos mas, mis ágiles dedos logran desabrochar el estratégico botón… ella reacciona: ¿qué haces?…me da pena -repica. No te preocupes -le digo, y me separo un momento para apagar la luz; así ya no veo -la tranquilizo. Y continúo masajeando; y mientras lo hago a petición suya reitero constantemente que no logro ver nada en debido a la oscuridad; que su piel está escondida ante mi mirada. La hago sentir segura y por lo tanto retiro sus brazos de sus senos… No te preocupes -Le digo, recuerda que no te estoy viendo. No me veas -replica ella; mientras sus brazos ahora descansan a los costados de su cuerpo y sus manos casi tocan el piso. Ante esta posición y sin chistar desabotono el cuarto y quinto botón, y rápidamente coloco mis manos sobre sus hombros para continuar frotando su cuerpo. Ahora su blusa está totalmente desabotonada, su senos son solo cubiertos por su brasier, y su inocencia y miedo en este instante son opacados por su deseo y curiosidad.

Ella trata de hablar, pero la sensación que le provocan mis manos es mas fuerte que su miedo… entre sollozos alcanza a decirme: no te conozco; a lo que rápidamente contesto: tranquila, sí me conoces, sabes que soy un buen chico…. tranquila, ya no hay nadie en el edificio, estamos solos y además no puedo verte. Seguro que no me ves -pregunta ella con su voz entrecortada por la respiración que no deja de ser cada vez mas rápida. Relájate y disfrútalo -le digo; y ella se tranquiliza nuevamente por lo que mis manos, que habían regresado a lo mas alto de sus brazos concentrándose en sus hombros; regresan una vez mas a la zona de su pecho, apenas abajo de su cuello; y acercándose con cada movimiento a sus senos.

La Temperatura de la covacha elevándose, su respiración a mil por hora, mis manos frotando su piel generando un intenso calor, sus gemidos perdiendo timidez ante mi, sus senos desbordándose del pequeño brasier , mis pantalones cada ves mas estrechos, sus piernas apretándose una con otra, la luna asomándose por la pequeña ventana de la bodega ilumina ahora sus senos sin que Darla se percate de ello… está a mi merced… asomo mi cara por encima de su espalda para poder apreciar mejor y sin perder la cadencia del masaje, finalmente logro ver sus pezones asomándose por encima del sostén que ante la encorvadura de su espalda parece ahora ser dos tallas mas grande… son hermosos, del color del café molido, tan erectos que asemejan una goma de borrar en un lápiz del #2, nunca había visto unos pezones tan erectos, tan alargados, tan deliciosos… me invade al verlos una extraña sensación de desagrado que velozmente se convierte en deseo de tocarlos, de besarlos, de ponerlos en mi boca y que mi lengua los lleve a pasear por mi paladar.

Darla en hentai Si Darla fuera un dibujo de animé… sus senos lucirían así

Darla se retuerce de un placer que talvez nunca antes había sentido … se deja seducir por un un prácticamente-desconocido que está tocando su cuerpo semidesnudo y le provoca sensaciones que jamás había experimentado. Ella aún no se ha dado cuenta que sus pezones están a mi vista, pero para mi eso no funciona… quiero que ella lo sepa… quiero que sienta que los veo.. quiero sentir que es lo que siente ella cuando se de cuenta….. Por lo que con un movimiento un poco mas brusco que los actuales, como jalándolos hacia mi, hacia arriba, logro finalmente que su senos se asomen por completo.. que sus erectos pezones descansen sobre su brasier y no dentro de éste.. ella se da cuenta, pero no hace nada para cubrirse… no puede.. no quiere… está demasiado excitada para detenerme…… Darla quiere que yo continúe, quiere que la vea…. quiere que la explore… que la descubra… quiere que la toque… quiere que mis manos toquen sus pezones… que el masaje se extienda hasta sus senos ahora desnudos… quiere sentir mis ásperas manos sobre su tersa piel…. quiere que mi fuerza apriete sus senos y aprisione sus pezones… quiere que este extraño le recorra los senos con sus dedos…. quiere que este Maestro le enseñe a sentir.. que le lleve a conocer mundos nunca antes vistos… quiere que le enseñe y la prepare para el mundo… quiere ser la alumna preferida del Profesor…. Y lo fue en ese momento.

Suaves como el terciopelo.. placenteros como una brisa de verano.. Los senos de Darla conocieron mis manos esa noche.. Y fue asi como el Maestro apareció.

8:30 pasadas…. Me gustas mucho -me confiesa Darla, ahora con la blusa totalmente abotonada. Se despide de mi con un beso en la mejilla.. Me percato que se siente apenada ante mi.

No puedo dejar que se vaya así por lo que le digo que cierre los ojos y, sin decirlo, le la transporto de vuelta a sus sueños de color rosa…… ella obedece y lentamente me acerco, la tomo por la cintura ligeramente y uno mis labios con los de ella… y sin abrir la boca, le digo hasta mañana pequeña…. todo está bien…

Ella sonríe…. aun no entiende lo que le pasó esta noche… pero ahora, al menos, sabe que los sueños si se hacen realidad.

Martes Soleado Vs. Martes Tempestuoso

Octubre 23, 2007 by Frederick Torrance

Anoche entró la anticipada ventisca. Durante la madrugada los árboles se sacudieron ante el temporal y algunos de ellos, acompañados de espectaculares, laminas de techos y uno que otro perro, sucumbieron ante la tempestad.

Arbol Caäo Tan solo uno de los miles de árboles que no soportaron este clima y trataron de huir.

Palmeras Aunque muchos otros no lograron despegarse del piso

En estos días realmente es el hambre y no el entusiasmo el que te obliga a salir del resguardo de la oficina.

Pero ya estando afuera si se apetece caminar, ya que en otras condiciones, el sol es tan agobiante que lo único que deseas hacer es regresar de prisa al aire acondicionado de tu cubículo.

Entré en un lugar llamado Paraíso, Cocina que hasta hoy no conocía.  Aunque por las calcomanías de hacienda, me di cuenta que llevan al menos 10 años en el negocio. La comida es rica:

entrada  Mole Totopos y frijoles refritos al llegar, Enchiladas y un chocolate para terminar.

Aunque de las meseras no se podía decir lo mismo; ya que únicamente en días como hoy (Fríos) aspirarían a que con 3 cervezas en mi interior, me tocara el corazón para regalarles un 6 de calificación (mínimo aprobatorio).

Mesera 2  Mesera 1 2 de las 4 meseras que atienden el lugar.

Al Terminar de comer y ante la ausencia del astro Rey, me entro la curiosidad por ver si ante el primer inminente frío del año, las chicas que acostumbran pasearse frente a mi esperando que las inmortalice para siempre se habría refugiado en sus cuevas.

Tras pocos minutos y algunas cuadras recorridas llegué a una conclusión.

Es en días como estos que las chicas no tan agraciadas, salen a la calle, sustituyendo al resto de las chicas bellas del puerto, para que éstas últimas descansen y estén preparadas para días mejores.

Iglesia Las calles desiertas y Frías de Hoy en Veracruz.

 De pronto a lo lejos detecto una chica entre la nada que parece llamarme con su caminar.

Unica Al igual que mi Celular; mi radar y mi  instinto de cazador son mis principales aliados.

Mi curiosidad ante el llamado me obliga a atravesar la calle y seguirla un par de calles. Ella cargaba una caja demasiado larga para su pequeño semblante, pero su peso parecía no importarle ante los escaparates de la calle principal.

caja Cuando una chica lleva algo cargando siempre tiende a caminar despistadamente

Finalmente la presa mordió el anzuelo… pero no el mío, sino el del departamento de mercadotecnia de la tienda; ya que un vestido nuevo, elegante y de temporada llamó mas su atención que la posibilidad de convertirla en una de mis víctimas.

Sin embargo logré acercarme lo suficiente para capturar su esencia en esta imagen que muestra como la moda también es una implacable Cazadora.

Moda Ninguna chica puede resistir un vestido nuevo de temporada.

Seguí en mi andar pausado y encontré a esta otra chica que observaba una tienda deportiva que hacía juego con la ropa que había elegido el día de hoy para conocerme.

OtraUn ajustado Pants; ideal  para un día frío como hoy

Me decidí a esperarla para seguirla un par de cuadras a ver a donde me conducía. Sin embargo al parecer el frío afectó mis articulaciones ya que por mas que aceleraba el paso no lograba acercarme lo suficiente para obtener una buena gráfica de su andar.

se va Parecía incluso que los pants se movían por si solos

Finalmente y ante los inminentes 20 metros de distancia me di cuenta que el espécimen no era tan especial y opté por cambiar la ruta de mi caminar.

Que se vaya Sigue tu camino, no eres digna del Cazador (maldito día frío)

Mas adelante y casi sin darme cuenta llegué hasta las puertas de un conocido antro del centro de la ciudad llamado Las Barricas.

Las Barricas Las Barricas

Y al pasar frente a su puerta …

 Puerta del Mal Puerta de las Barricas, un Martes Tempestuoso

         … me vino a la mente como un FlashBack, que hace apenas 7 días, el martes pasado, en un día completamente opuesto a lo que es hoy, con un sol que quemaba la piel…  en esa misma puerta di por concluida una persecusión que me hizo sudar mas de 4 cuadras, pero que concluí con una sonrisa en mi rostro y una sensación de éxito que el día de hoy no iba a conseguir.

Por lo tanto cuando regresé a la realidad tras ese momento de luz, me apresuré a llegar a mi computadora a compartir con ustedes esta historia de un Martes tempestuoso, pero dejando para el final esta pequeña reseña fotográfica de lo que fue Un martes soleado.

Saquen ustedes sus propias conclusiones que yo ya he llegado a las mías.

01  02  03  04  05  06  07  08  10 

En la puerta Puerta de las Barricas, un Martes Soleado.

Dia de juego

Octubre 14, 2007 by Frederick Torrance

Sabado, 2 de la Tarde.

Faltan escazas 6 horas para que comience el gran juego; ese que esperamos durante tanto tiempo, creando expectativa por incluso semanas, y que tan solo dura poco menos de 2 horas.

Las localidades están casi agotadas, sin embargo aún a cuentagotas se acercan personas interesadas en adquirir algun boleto, con la esperanza de obtener un buen lugar.

Llegando

La taquilla #3 parece ser la mas interesante de la tarde, pues en ella es donde ha decidido establecerse la damicela que posee las últimas entradas para el magno evento, acaparando con ello la atención de los aficionados.

Comprando

El Período laboral de la semana termina, y con él se va toda necesidad de estar presentable ante la sociedad. No mas trajes sastre, no mas blusas elegantes, no mas zapatillas de tacón alto… Además, para quien tiene unas lindas piernas, o al menos unas piernas no tan feas, y unos bien cuidados piés; el fin de semana es sin duda una oportunidad para sacar del closet esos shorts y esas sandalias que entre semana se ven desplazadas por los pantalones y zapatos, obligatorios ante la sociedad en que vivimos.

Relajandose  Sandalias y Shorts

La Mayóría de las veces, quien se acerca a la Taquilla a comprar las entradas, no es mas que el emisario… detrás de él existen al menos 2 personas mas que esperan su regreso, a veces en el automovil, a veces en casa; pero siempre con la esperanza de escuchar la misma respuesta: “los tengo”.

Pagando

y mientras el Emisario se retira triunfante en su misión…

Triunfo

Una nueva Cruzada comienza en busca del objetivo común…

Nueva Cruzada   Comenzando

 …

 … …

… … … y que hay del Gran juego…

Pues que más…. PERDIMOS

BigGame

Cuerpo Hambriento

Octubre 10, 2007 by Frederick Torrance

No puedo evitar pensarlo… es inevitable al verte: Tu cuerpo tiene hambre…. tiene hambre de mi…

Hambriento   Hambriento 2

Al No encontrar con qué saciar su apetito, tu cuerpo empieza a devorar lo mas cercano que tiene; en este caso, tu ropa interior…

Hambriento 3   Hambriento tambien

Es una lastima que en la televisión existan frases celebres como “come frutas y Verduras”; mas sin embargo, para este tipo de circunstancias, no advierten que también debes alimentarte sanamente… con lo que tu cuerpo pide, y no con un pedazo de tela…

Hamriento 4

Poderosa Afrodita … ¿qué me has hecho?

Septiembre 17, 2007 by Frederick Torrance

¿Qué extraño poder se apoderó de mi esta tarde? ¿Qué te hace tan especial en esta Tierra para lograr lo que hiciste? ¿Quién eres, extraña mujer, que me obliga a desviar mi camino en tal grado?

Lentes 01  Lentes 02

Pocas veces una Bella imágen logra en mi tal efecto que me veo obligado a acoplar mi camino al de ella. Pocas son las criaturas de esta tierra que me obligan a olvidar por completo los deberes que me ocupan para dar un giro de 180° e ir tras ella.

Lentes 03  Lentes 04

Al verte frente a mi, acercandote a distancia, con tus lentes oscuros ocultando tu alma; mi mirada quedó perdida… Al pasar a mi lado lejos de percibir tu aroma, percibí tu escencia… Lejos de voltear mi rostro para lograr verte nuevamente, mi cuerpo cayó rendido a tus pies… mas mis pies se vieron enganchados a tu figura… han de seguirte para deleite de mi alma.

Lentes 05  Lentes 06

Angela - Capítulo 1

Septiembre 17, 2007 by Frederick Torrance

Si hubiera una única palabra para definir a las personas; en el caso de Ángela, ésta sería: Compleja.
A sus 30 años, Ángela comienza a sentir que algo falta en su vida, que la ha desperdiciado y se le acaba el tiempo, que comienza a cansarse de esperar al príncipe azul y sin embargo algo dentro de ella la obliga a seguirlo esperando.
Atrapada en un trabajo sin futuro donde nadie le reconoce sus esfuerzos, Ángela lucha día a día para superar todos los rumores que se han creado en torno a ella y que poco a poco han ido destrozando su espíritu; relacionándola íntimamente con al menos cuatro compañeros de trabajo que van desde su exjefe (ya retirado), hasta el Gerente de Logística que acostumbra todavía a brindarle apoyo todas las mañanas para traerla a la oficina en la camioneta asignada a su departamento. Todos los chismes y rumores en los que se ha visto inmiscuida, han sido con hombres casados. Todos excepto en el que la relacionan conmigo; el cual por cierto no es ciertamente solo un chisme.
Nos conocimos cuando un buen día, Israel me dijo que lo acompañara a la oficina de Ángela; no me dio mas explicaciones, pero no las necesité; el simple hecho de verla un momento era suficiente motivo para acompañarlo. Ángela me había llamado la atención desde que la veía por los pasillos de la empresa. Al llegar a su oficina la noté sorprendida de verme, de vernos en realidad. Israel sabía que Ángela estaba celebrando su cumpleaños y era la oportunidad perfecta para que la festejada nos regalara el clásico beso y abrazo al felicitarla; los cuales serían mas disfrutados por nosotros que por ella misma. Israel no lo pensó dos veces al cruzar la puerta de su oficina; a mi los nervios me quería traicionar, sin embargo logré acercarme a ella y nervioso, la felicité por la ocasión. Con rebanada de pastel en mano, platicamos un poco para romper el hielo fue una tarde agradable En ese agradable momento ninguno de los dos siquiera sospechábamos lo que el destino tenía deparado para nosotros en un futuro no muy lejano.

Angela 01 Ángela de Mezclilla

Nuestra extraña relación empezó a fraguarse con los constantes encuentros “casuales” en las cocinas económicas a la hora de la comida. Al igual que yo, Ángela comía sola a menudo, lo sigue haciendo de ves en cuando. Muchas veces yo detectaba que salía sola de la oficina y la seguía para alcanzarla mas adelante y acordar que comiéramos juntos. Otras veces, ella se aparecía en el mismo restaurante donde yo comía solo y terminaba acompañándome.
Poco a poco se fue consolidando una relación poco común. Con comportamientos que no cualquier mujer aceptaría. En nuestras pláticas eran comunes mis comentarios acerca de su cuerpo, de los diferentes tipos de calzones que ella acostumbraba a usar, de lo bien que lucía con esas diminutas y escotadas blusitas. ante este tipo de comentarios ella simplemente se limitaba a decirme que estaba loco y hacía comentarios de que nuestra relación era muy especial, al poder compartir cuestiones que no con cualquiera se platica.

Angela 02Ángela de Mezclilla otra vez
La Noche en que nuestra relación cambió por completo inició como cualquier otra. Nos encontramos a la salida del trabajo y me ofrecí a acompañarla a su cueva (como solíamos llamar a su departamento). Al llegar a ella, me invitó a pasar. Esa era la tercera ves que estaba en su casa; las dos anteriores las largas y amenas pláticas habían hecho que llegara a mi cuarto hasta pasada la media noche. Esta ves no fue la excepción en ese aspecto; sin embargo hubo una gran diferencia con las anteriores.
Como de costumbre platicamos de nuestras vidas, de lo difícil que había sido llegar hasta donde estábamos. Yo me pasé esa noche explicándole lo maravilloso que ella era; y ella se la pasó repitiéndome que no era cierto; como podía serlo si no había nadie en su vida desde hacía mucho tiempo. Desde aquel desengaño que a la fecha no ha querido contarme con detalle y que la dejó eternamente cicatrizada.
Sin darnos cuenta nos fuimos perdiendo el uno en el otro; y ya cerca de la media noche, aquellos besos amigables en la mejilla y frente se habían hecho ya demasiado constantes; hasta que finalmente uno de ellos rozó su boca, y el siguiente la encontró de lleno. Se hizo un Silencio que pareció Eterno.
Cuando despertamos de nuestro asombro, apenada me aclaró que no tenía pensado que eso pudiera pasar al momento de invitarme a su departamento. Que platicar conmigo y contar con mi amistad era algo que ella apreciaba mucho. Que no quería que yo pensara que todos los rumores al rededor de ella eran ciertos. Parecía muy preocupada por lo que yo pudiera pensar de ella. Volví a Besarla; esta ves con la boca abierta; y ella respondió de igual manera; desbordando tanta pasión que olvidamos que la puerta y la ventana que daban al pasillo y a los otros departamentos estaban abiertas.

Angela 03Ángela en unos ajustados pantalones de Licra

Cada ves que terminaba un beso ella ponía esa cara de estar pensando que eso estaba mal; sin embargo, antes de que pudiera expresarlo, yo frenaba ese pensamiento con un beso mas apasionado que el anterior. Eventualmente mis exploradores labios se movieron por su garganta desbordándose hacia su cuello y sus hombros. Ella, extenuada de un placer que tal vez jamás había sentido, se dejaba acariciar. En un movimiento lento y pausado, dejamos el sofá y nos posamos sobre la alfombra; ella quedó recargada en la base del mueble, y yo apoyando mi mano izquierda en el piso me senté a su derecha, pero con mi rostro justo frente a ella; dejando mi otra mano libre para acariciar su cabello, su mejilla, su cuello, su cintura.
Me pidió que me detuviera un momento, se levantó y cerró la puerta y la cortina de la ventana; apagó la luz principal, dejando la sala en una ligera penumbra, solo alumbrada por los pequeños destellos de luz que se filtraban por la cortina al moverse con el aire. Todo esto creaba un ambiente mas acorde a la situación. Regresó a sentarse a mi lado, pero esta ves con las piernas cruzadas y la mirada hacia le piso. Sus manos nerviosas se frotaban una con otra. Por un instante me dedique a contemplar ese bello cuadro, hasta que, de entre el cabello que bajaba por su frente, aparecieron sus ojos mirándome, nerviosos, asustados, pero que aunados a una ligera sonrisa, me pedían continuar. Ante esa solicitud silenciosa, me posicioné sobre mis rodillas y ella estiró sus piernas para que yo me acomodara frente a ellas dejando sus extremidades por debajo del arco que describían las mías. Esta ves tomé su rostro con mis dos manos y me abalancé hacia ella para besarla. Con mi cuerpo sobre ella, el calor que existía en el departamento se fue incrementando a gran velocidad. Mis manos bajaron lentamente por su hombros mientras mi boca alcanzaba una ves mas su cuello. Su respiración aumentaba de frecuencia y de intensidad. En ese preciso momento estaba demasiado excitada para recordar todo aquello que desató en su mente mi primer beso de la noche. Seguí besando su cuello y removí los tirantes de su pequeña blusa amarilla para poder besar sin obstáculos sus hombros. Tras hacerlo mis manos se apoderaron de sus brazos, dejándola inmóvil e indefensa ante mi. Mi boca recorrió el contorno de su blusa desde el tirante a medio brazo, hasta el centro de su pecho. El sonido que causaba la fricción de mi barba con la suave piel de su pecho solo era minimizado por su extenuada respiración al sentir mis caricias cerca de sus senos. Sin dejar de acariciarla con mi boca, mi barbilla se colocó justo en su escote al borde de su blusa; ella levantó la cabeza estirando el cuello, mientras sus piernas se movían como queriendo frotarse una con otra. Con movimientos rápidos y circulares de mi cabeza y sin dejar de besarla, logré bajar algunos centímetros su blusa, dejando al descubierto un poco mas de piel la cual mi boca no tardó en encontrar. Mientras mi lengua se aventuraba en esta zona antes cubierta por aquella ligera tela; ella no pudo contenerse y soltó un intenso sonido de placer que despejó cualquier duda de seguir adelante que hubiera en mi; fue mágica música para mis oídos. Después de escuchar como el placer se apoderaba de ella, nuevamente regresé a su escote y logré bajar mucho mas su blusa con el movimiento de mi boca; su seno derecho, casi al descubierto era el lecho donde se posaban ahora mis labios, mi lengua y mis dientes. Ella no paraba de moverse cadenciosamente al ritmo de mis caricias. Finalmente con un movimiento magistral de mi boca y mi barbilla, y ante su sorpresa, logré descubrir completamente su seno derecho. No logré apreciar su pezón endurecido, pues ella al sentirse desnuda tomó mi rostro y lo pegó a su piel impidiéndome levantar la vista para apreciar ese bello paisaje; sin embargo su sabor era el mas dulce de los sabores, su textura era como de terciopelo. Mi lengua se perdió varios minutos en su pezón, hasta que no pude contenerme mas y empecé a mordisquearlo primero despacio y luego mas fuerte. Por la forma en que Ángela reaccionó a esto, me di cuenta que le encantó que lo hiciera.
Parecieron ser varias horas el tiempo que pasé besando uno de sus senos y acariciando el otro por debajo de su blusa. Sin embargo, justo cuando intentaba dejar al descubierto su seno izquierdo, para besarlo también; ella reaccionó. Dejó por un momento de retorcerse de placer y mientras me miraba me dijo algo que jamás olvidaré: -Tu no me quieres, tan solo quieres mi cuerpo.
Fue como un balde de agua fría. Mi primer reacción fue separarme mi boca de su piel, a lo que ella rápidamente reaccionó acomodando su blusa cubriéndose nuevamente. Traté de parecer molesto, aunque en realidad, como hombre, estaba indignado. Me importaban poco los rumores que había acerca de ella y los hombres casados de la oficina. Mas bien en esos momento lo que pasó por mi mente es que ella era una calienta huevos.
¿Por qué dices eso? le pregunté una ves que logré incorporarme y sentarme a su lado; tratando de sonar indignado por su comentario. Porqué es la verdad - me dijo. Solo hice un gesto de desaprobación.
Los siguientes minutos pasaron con preguntas y respuestas entrecortadas. Ella explicándome que quería algo serio, no mas chismes de la gente; yo haciéndole ver que lo que había pasado era algo natural entre dos amigos que se estiman tanto que van mas allá del cariño, llegando a las demostraciones de afecto físico. No parecía muy convencida, pero también parecía querer creerme.
El resto de la noche lo pasamos platicando, en su mayoría, notando como cada uno de nosotros veía el mundo de diferente manera. Cuando no platicábamos estábamos besándonos y acariciando nuestros cuerpos uno con otro. Aún y cuando sus convicciones le decían que eso estaba mal, era algo que ella necesitaba; y yo estaba dispuesto a ofrecerle.
DesconocidaEsta no es Ángela, pero ¿a poco nose ve delicioso ese pantalón?
Pasaban de las dos de la mañana cuando me despedí. volvimos a besarnos como dos enamorados que se despiden al llegar la noche y uno de ellos debe partir. Sabíamos que al otro día en el Trabajo volveríamos a vernos, pero esta ves sería con diferentes ojos. En ese momento no sabía exactamente como ella podría reaccionar, sin embargo sabía que la almohada no sería muy buena consejera.
Al siguiente día no nos vimos, pero si platicamos por correo electrónico, solíamos hacerlo mucho y lo seguimos haciendo hoy en día. La noté extraña y ausente. al finalizar el día ella partió a casa de sus padres por el fin de semana; y en ese tiempo no tuvimos comunicación.
Al siguiente Lunes no me dirigió la palabra. Ni siquiera cuando fui a su oficina para ver como se encontraba. Se notaba molesta y muy dolida.
Creí haberla perdido para siempre… Me alegro comentar que no es así… al menos por ahora.

Oficinista Apurada …

Septiembre 14, 2007 by Frederick Torrance

Se hace tarde.

Oficinista Apurada 5

Debes regresar a tu Oficina y lo sé. No necesitas decirmelo, me doy cuenta en tu andar. Apurado, apretado… tu cuerpo parece prisionero del tiempo y de tus pantalones.

 Oficinista Apurada 1

Al menos dejame acompañarte un par de cuadras, cuidaré tu estela y no permitiré que nada te dañe… Seré tu protector, tu cuidador, tu Cazador.

Oficinista Apurada 2

Se que puedes sentirme, se que sabes lo que hago. No puedo leer tu mente, pero leo tus pasos, tus movimientos… tu cadencia; la cual se precipita al sentir mi escencia.

Oficinista Apurada 3

Hasta Pronto, dueña de mis pensamientos, inmortalizada imagen de la sensualidad.

Oficinista Apurada 4