Se hace tarde.
Debes regresar a tu Oficina y lo sé. No necesitas decirmelo, me doy cuenta en tu andar. Apurado, apretado… tu cuerpo parece prisionero del tiempo y de tus pantalones.
Al menos dejame acompañarte un par de cuadras, cuidaré tu estela y no permitiré que nada te dañe… Seré tu protector, tu cuidador, tu Cazador.
Se que puedes sentirme, se que sabes lo que hago. No puedo leer tu mente, pero leo tus pasos, tus movimientos… tu cadencia; la cual se precipita al sentir mi escencia.
Hasta Pronto, dueña de mis pensamientos, inmortalizada imagen de la sensualidad.