Ricky Torrance: Cazador Diurno

Relatos de mi vida

Archive for 17 septiembre 2007

Poderosa Afrodita … ¿qué me has hecho?

Posted by Ricky Torrance en septiembre 17, 2007

¿Qué extraño poder se apoderó de mi esta tarde? ¿Qué te hace tan especial en esta Tierra para lograr lo que hiciste? ¿Quién eres, extraña mujer, que me obliga a desviar mi camino en tal grado?

Lentes 01  Lentes 02

Pocas veces una Bella imágen logra en mi tal efecto que me veo obligado a acoplar mi camino al de ella. Pocas son las criaturas de esta tierra que me obligan a olvidar por completo los deberes que me ocupan para dar un giro de 180° e ir tras ella.

Lentes 03  Lentes 04

Al verte frente a mi, acercandote a distancia, con tus lentes oscuros ocultando tu alma; mi mirada quedó perdida… Al pasar a mi lado lejos de percibir tu aroma, percibí tu escencia… Lejos de voltear mi rostro para lograr verte nuevamente, mi cuerpo cayó rendido a tus pies… mas mis pies se vieron enganchados a tu figura… han de seguirte para deleite de mi alma.

Lentes 05  Lentes 06

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Angela – Capítulo 1

Posted by Ricky Torrance en septiembre 17, 2007

Si hubiera una única palabra para definir a las personas; en el caso de Ángela, ésta sería: Compleja.
A sus 30 años, Ángela comienza a sentir que algo falta en su vida, que la ha desperdiciado y se le acaba el tiempo, que comienza a cansarse de esperar al príncipe azul y sin embargo algo dentro de ella la obliga a seguirlo esperando.
Atrapada en un trabajo sin futuro donde nadie le reconoce sus esfuerzos, Ángela lucha día a día para superar todos los rumores que se han creado en torno a ella y que poco a poco han ido destrozando su espíritu; relacionándola íntimamente con al menos cuatro compañeros de trabajo que van desde su exjefe (ya retirado), hasta el Gerente de Logística que acostumbra todavía a brindarle apoyo todas las mañanas para traerla a la oficina en la camioneta asignada a su departamento. Todos los chismes y rumores en los que se ha visto inmiscuida, han sido con hombres casados. Todos excepto en el que la relacionan conmigo; el cual por cierto no es ciertamente solo un chisme.
Nos conocimos cuando un buen día, Israel me dijo que lo acompañara a la oficina de Ángela; no me dio mas explicaciones, pero no las necesité; el simple hecho de verla un momento era suficiente motivo para acompañarlo. Ángela me había llamado la atención desde que la veía por los pasillos de la empresa. Al llegar a su oficina la noté sorprendida de verme, de vernos en realidad. Israel sabía que Ángela estaba celebrando su cumpleaños y era la oportunidad perfecta para que la festejada nos regalara el clásico beso y abrazo al felicitarla; los cuales serían mas disfrutados por nosotros que por ella misma. Israel no lo pensó dos veces al cruzar la puerta de su oficina; a mi los nervios me quería traicionar, sin embargo logré acercarme a ella y nervioso, la felicité por la ocasión. Con rebanada de pastel en mano, platicamos un poco para romper el hielo fue una tarde agradable En ese agradable momento ninguno de los dos siquiera sospechábamos lo que el destino tenía deparado para nosotros en un futuro no muy lejano.

Angela 01 Ángela de Mezclilla

Nuestra extraña relación empezó a fraguarse con los constantes encuentros “casuales” en las cocinas económicas a la hora de la comida. Al igual que yo, Ángela comía sola a menudo, lo sigue haciendo de ves en cuando. Muchas veces yo detectaba que salía sola de la oficina y la seguía para alcanzarla mas adelante y acordar que comiéramos juntos. Otras veces, ella se aparecía en el mismo restaurante donde yo comía solo y terminaba acompañándome.
Poco a poco se fue consolidando una relación poco común. Con comportamientos que no cualquier mujer aceptaría. En nuestras pláticas eran comunes mis comentarios acerca de su cuerpo, de los diferentes tipos de calzones que ella acostumbraba a usar, de lo bien que lucía con esas diminutas y escotadas blusitas. ante este tipo de comentarios ella simplemente se limitaba a decirme que estaba loco y hacía comentarios de que nuestra relación era muy especial, al poder compartir cuestiones que no con cualquiera se platica.

Angela 02Ángela de Mezclilla otra vez
La Noche en que nuestra relación cambió por completo inició como cualquier otra. Nos encontramos a la salida del trabajo y me ofrecí a acompañarla a su cueva (como solíamos llamar a su departamento). Al llegar a ella, me invitó a pasar. Esa era la tercera ves que estaba en su casa; las dos anteriores las largas y amenas pláticas habían hecho que llegara a mi cuarto hasta pasada la media noche. Esta ves no fue la excepción en ese aspecto; sin embargo hubo una gran diferencia con las anteriores.
Como de costumbre platicamos de nuestras vidas, de lo difícil que había sido llegar hasta donde estábamos. Yo me pasé esa noche explicándole lo maravilloso que ella era; y ella se la pasó repitiéndome que no era cierto; como podía serlo si no había nadie en su vida desde hacía mucho tiempo. Desde aquel desengaño que a la fecha no ha querido contarme con detalle y que la dejó eternamente cicatrizada.
Sin darnos cuenta nos fuimos perdiendo el uno en el otro; y ya cerca de la media noche, aquellos besos amigables en la mejilla y frente se habían hecho ya demasiado constantes; hasta que finalmente uno de ellos rozó su boca, y el siguiente la encontró de lleno. Se hizo un Silencio que pareció Eterno.
Cuando despertamos de nuestro asombro, apenada me aclaró que no tenía pensado que eso pudiera pasar al momento de invitarme a su departamento. Que platicar conmigo y contar con mi amistad era algo que ella apreciaba mucho. Que no quería que yo pensara que todos los rumores al rededor de ella eran ciertos. Parecía muy preocupada por lo que yo pudiera pensar de ella. Volví a Besarla; esta ves con la boca abierta; y ella respondió de igual manera; desbordando tanta pasión que olvidamos que la puerta y la ventana que daban al pasillo y a los otros departamentos estaban abiertas.

Angela 03Ángela en unos ajustados pantalones de Licra

Cada ves que terminaba un beso ella ponía esa cara de estar pensando que eso estaba mal; sin embargo, antes de que pudiera expresarlo, yo frenaba ese pensamiento con un beso mas apasionado que el anterior. Eventualmente mis exploradores labios se movieron por su garganta desbordándose hacia su cuello y sus hombros. Ella, extenuada de un placer que tal vez jamás había sentido, se dejaba acariciar. En un movimiento lento y pausado, dejamos el sofá y nos posamos sobre la alfombra; ella quedó recargada en la base del mueble, y yo apoyando mi mano izquierda en el piso me senté a su derecha, pero con mi rostro justo frente a ella; dejando mi otra mano libre para acariciar su cabello, su mejilla, su cuello, su cintura.
Me pidió que me detuviera un momento, se levantó y cerró la puerta y la cortina de la ventana; apagó la luz principal, dejando la sala en una ligera penumbra, solo alumbrada por los pequeños destellos de luz que se filtraban por la cortina al moverse con el aire. Todo esto creaba un ambiente mas acorde a la situación. Regresó a sentarse a mi lado, pero esta ves con las piernas cruzadas y la mirada hacia le piso. Sus manos nerviosas se frotaban una con otra. Por un instante me dedique a contemplar ese bello cuadro, hasta que, de entre el cabello que bajaba por su frente, aparecieron sus ojos mirándome, nerviosos, asustados, pero que aunados a una ligera sonrisa, me pedían continuar. Ante esa solicitud silenciosa, me posicioné sobre mis rodillas y ella estiró sus piernas para que yo me acomodara frente a ellas dejando sus extremidades por debajo del arco que describían las mías. Esta ves tomé su rostro con mis dos manos y me abalancé hacia ella para besarla. Con mi cuerpo sobre ella, el calor que existía en el departamento se fue incrementando a gran velocidad. Mis manos bajaron lentamente por su hombros mientras mi boca alcanzaba una ves mas su cuello. Su respiración aumentaba de frecuencia y de intensidad. En ese preciso momento estaba demasiado excitada para recordar todo aquello que desató en su mente mi primer beso de la noche. Seguí besando su cuello y removí los tirantes de su pequeña blusa amarilla para poder besar sin obstáculos sus hombros. Tras hacerlo mis manos se apoderaron de sus brazos, dejándola inmóvil e indefensa ante mi. Mi boca recorrió el contorno de su blusa desde el tirante a medio brazo, hasta el centro de su pecho. El sonido que causaba la fricción de mi barba con la suave piel de su pecho solo era minimizado por su extenuada respiración al sentir mis caricias cerca de sus senos. Sin dejar de acariciarla con mi boca, mi barbilla se colocó justo en su escote al borde de su blusa; ella levantó la cabeza estirando el cuello, mientras sus piernas se movían como queriendo frotarse una con otra. Con movimientos rápidos y circulares de mi cabeza y sin dejar de besarla, logré bajar algunos centímetros su blusa, dejando al descubierto un poco mas de piel la cual mi boca no tardó en encontrar. Mientras mi lengua se aventuraba en esta zona antes cubierta por aquella ligera tela; ella no pudo contenerse y soltó un intenso sonido de placer que despejó cualquier duda de seguir adelante que hubiera en mi; fue mágica música para mis oídos. Después de escuchar como el placer se apoderaba de ella, nuevamente regresé a su escote y logré bajar mucho mas su blusa con el movimiento de mi boca; su seno derecho, casi al descubierto era el lecho donde se posaban ahora mis labios, mi lengua y mis dientes. Ella no paraba de moverse cadenciosamente al ritmo de mis caricias. Finalmente con un movimiento magistral de mi boca y mi barbilla, y ante su sorpresa, logré descubrir completamente su seno derecho. No logré apreciar su pezón endurecido, pues ella al sentirse desnuda tomó mi rostro y lo pegó a su piel impidiéndome levantar la vista para apreciar ese bello paisaje; sin embargo su sabor era el mas dulce de los sabores, su textura era como de terciopelo. Mi lengua se perdió varios minutos en su pezón, hasta que no pude contenerme mas y empecé a mordisquearlo primero despacio y luego mas fuerte. Por la forma en que Ángela reaccionó a esto, me di cuenta que le encantó que lo hiciera.
Parecieron ser varias horas el tiempo que pasé besando uno de sus senos y acariciando el otro por debajo de su blusa. Sin embargo, justo cuando intentaba dejar al descubierto su seno izquierdo, para besarlo también; ella reaccionó. Dejó por un momento de retorcerse de placer y mientras me miraba me dijo algo que jamás olvidaré: -Tu no me quieres, tan solo quieres mi cuerpo.
Fue como un balde de agua fría. Mi primer reacción fue separarme mi boca de su piel, a lo que ella rápidamente reaccionó acomodando su blusa cubriéndose nuevamente. Traté de parecer molesto, aunque en realidad, como hombre, estaba indignado. Me importaban poco los rumores que había acerca de ella y los hombres casados de la oficina. Mas bien en esos momento lo que pasó por mi mente es que ella era una calienta huevos.
¿Por qué dices eso? le pregunté una ves que logré incorporarme y sentarme a su lado; tratando de sonar indignado por su comentario. Porqué es la verdad – me dijo. Solo hice un gesto de desaprobación.
Los siguientes minutos pasaron con preguntas y respuestas entrecortadas. Ella explicándome que quería algo serio, no mas chismes de la gente; yo haciéndole ver que lo que había pasado era algo natural entre dos amigos que se estiman tanto que van mas allá del cariño, llegando a las demostraciones de afecto físico. No parecía muy convencida, pero también parecía querer creerme.
El resto de la noche lo pasamos platicando, en su mayoría, notando como cada uno de nosotros veía el mundo de diferente manera. Cuando no platicábamos estábamos besándonos y acariciando nuestros cuerpos uno con otro. Aún y cuando sus convicciones le decían que eso estaba mal, era algo que ella necesitaba; y yo estaba dispuesto a ofrecerle.
DesconocidaEsta no es Ángela, pero ¿a poco nose ve delicioso ese pantalón?
Pasaban de las dos de la mañana cuando me despedí. volvimos a besarnos como dos enamorados que se despiden al llegar la noche y uno de ellos debe partir. Sabíamos que al otro día en el Trabajo volveríamos a vernos, pero esta ves sería con diferentes ojos. En ese momento no sabía exactamente como ella podría reaccionar, sin embargo sabía que la almohada no sería muy buena consejera.
Al siguiente día no nos vimos, pero si platicamos por correo electrónico, solíamos hacerlo mucho y lo seguimos haciendo hoy en día. La noté extraña y ausente. al finalizar el día ella partió a casa de sus padres por el fin de semana; y en ese tiempo no tuvimos comunicación.
Al siguiente Lunes no me dirigió la palabra. Ni siquiera cuando fui a su oficina para ver como se encontraba. Se notaba molesta y muy dolida.
Creí haberla perdido para siempre… Me alegro comentar que no es así… al menos por ahora.

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Oficinista Apurada …

Posted by Ricky Torrance en septiembre 14, 2007

Se hace tarde.

Oficinista Apurada 5

Debes regresar a tu Oficina y lo sé. No necesitas decirmelo, me doy cuenta en tu andar. Apurado, apretado… tu cuerpo parece prisionero del tiempo y de tus pantalones.

 Oficinista Apurada 1

Al menos dejame acompañarte un par de cuadras, cuidaré tu estela y no permitiré que nada te dañe… Seré tu protector, tu cuidador, tu Cazador.

Oficinista Apurada 2

Se que puedes sentirme, se que sabes lo que hago. No puedo leer tu mente, pero leo tus pasos, tus movimientos… tu cadencia; la cual se precipita al sentir mi escencia.

Oficinista Apurada 3

Hasta Pronto, dueña de mis pensamientos, inmortalizada imagen de la sensualidad.

Oficinista Apurada 4

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Ana .. mi Amor de Viernes

Posted by Ricky Torrance en septiembre 13, 2007

El Sol en todo su esplendor, es mi Aliado mas valioso.

El Ajetreo de la metrópoli, mi Cortina de humo.

Mi telefono Celular con cámara integrada, mi Arma.

Mi Victima…. es ella.

Ella que camina por las calles de la gran ciudad… Talves de nombre Ana.

Ana01

¿A dónde vas? ¿Qué fuerzas extrañas te han puesto en mi camino en este día?

Ana02

¿Por qué decidiste tomar esta calle, a esta hora, justo frente a mi?

Ana03

¿Es porque me conoces, sabes quién soy? ¿Sabes acazo que através de mi arte te convertiré en inmortal?

Ana04

¿Es por eso que posas para mi, fingiendo que no te das cuenta?

 Ana05

Como qiuera que sea… lo has conseguido.

Ya eres parte de mi, y no volveré a verte nunca.

 Ana06

Adios amor mio.

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Hora de Comer… Que comience la Cacería

Posted by Ricky Torrance en septiembre 12, 2007

Si, la rutina del trabajo es algo agobiante si no se sabe manejar. Pero hay una rutina diaria que le da sentido a mi vida.

Todos los días (laborales) a las 2 de la tarde se termina mi horario de trabajo (8-14 hrs). Es hora de comer.

Salgo de la oficina, a veces acompañado, a veces solo; y me dirigo al centro histórico de la ciudad. Me esperan decenas de restaurantes que ofrecen comidas económicas con diferentes platillos cada uno; otros tantos de comida Aamericana tipo Fast Food, y algunos de mas historia como la tradicional Parroquia del Centro de Veracruz.

La elección diaria no es facil, ya que todos ofrecen algo diferente que los hace sobresalir del resto de lugares que ni siquiera considero para saciar mi hambre.

Existen desde los que ofrecen por el mismo precio, una ilimitada cantidad de agua fresca para combatir el calor; hasta los que exhiben mas de 5 platillos diferntes a elegir diariamente. Están los que contrarrestan el calor con amplias ventanas abiertas; y los que su reducido espacio se ve compensado con el aire acondicionado que hace mas placentera la hora pico en la ciudad.

Pero la rutina a la que me refiero no es la comida. Claro, todos tenemos que comer y es agradable hacerlo en un lugar que te proporcione confort y buena comida. Sin embargo el restaurante o cocina (como se les conoce en este puerto a los lugares de comida corrida) no es lo que le da sentido al andar cotidiano, sino el trayecto hacia éste.

 

Panto Blanco

Tan solo una Víctima del Cazador Diurno

Diariamente por las calles de centro historico de Veracruz, puedes encontrar una infinidad de chicas que desfilan frente a ti, desfilan para ti. Vistiendo todo tipo de atuendos desde los mas ajustados Jeans, hasta esas minifalditas que el viento gusta de acariciar.

Las hay de todo tipo: Turistas adolescentes que pasean con su familia vistiendo minishorts para contrarestar el calor; chicas de oficina con pantalones sastre y blusas casi transparentes que dejan ver un poco de piel entre los botones a la altura de sus senos; ejecutivas de banco con aspecto impecable y vistiendo pantalones ceñidos a su cintura y chalecos de seda; chicas que salen de quien sabe donde, que se dedican a quien sabe que, pero que por alguna razón visten de lo mas sexy y provocador; para delicia de todos los traunsentes.

Es un Buffet previo a la comida. Es como tomar el postre antes de llegar al restaurante.

MiniFalda

Otra afortunada víctima del Cazador 

Cuando una de estas chicas llama mi atención mas de la cuenta, ya sea por una microfalda, por su andar sexy, por un pantalón muy ajustado que permite encontrar su ropa interior bajo él, o por cualquier otro motivo; me invade un impulso que me controla, que va mas allá de mi. No me queda otra opción que ir tras ella un par de cuadras. Me pierdo en su andar. La persigo unos cuantos pasos detras de ella. Instintivamente mi mano busca mi celular y captura algunas imágenes de esa delicia de mujer.  El Cazador Acecha atrapa a su víctima.

En lo que a mi respecta, si una mujer decide vestirse provocativamente, es porque quiere ser vista por todos. Quiere presumir lo que tiene, es su derecho por lograr verse así. Y si ella decide mostrarse, Yo decido mirarla. Eso me da derecho a fotografiarla también, pues no hay leyes que prohiban fotografiar un hermoso arbol, o la grandesa de la playa, o la belleza de la Catedral Veracruzana; mucho menos las hay para impedirme capturar la escencia de aquella chica que por la mañana al vestirse, decidió quie quería ser vista por todo el mundo.

Es indescriptible la sensación que provoca una persecusión como estas. Se siente la adrenalina correr por las venas. El peligro de que te sorprendan, el sentimiendo de superioridad ante la victima, el trofeo capturado en electrónico, la inocencia destrozada por la lente de un pervertido. La mas pura escencia del Voyeurismo.

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La Jaula de Cristal … Mi Oficina

Posted by Ricky Torrance en septiembre 12, 2007

Sentado en mi silla giratoria, frente a mi escritorio; me encuentro con los siguientes objetos de izquierda a derecha: Telefono con linea a la calle y comunicación directa con los demás empleados de la empresa, un pisa papeles (en realidad es una tuerca tamaño gigante que me sirve para tal proposito), un calendario de escritorio para apuntar en el tareas cotidianas o recados, y finalmente a la extrema derecha del escritorio y bajo un estante que sirve de cajón para papeles importantes, mi computadora de escritorio dotada con mas de 100 Gigas de capacidad, quemador de discos y lo mas impactante, un monitor plano de 17 pulgadas que manda al olvido al viejo monitor de mi antigua computadora.

A mi derecha y por debajo del escritorio, un pequeño archivero de 2 cajones intenta ayudarme a mantener despejado de papeles mi escritorio. A mi izquierda un pintarrón blanco que yo mismo coloqué, me apoya para las tareas diarias y para no olvidar asuntos importantes.

Mi trabajo consta de generar documentos, encargarme de que sean firmados por los jefes, llevar un cotrol de ellos y entregarlos cuando me sean pedidos. Nada del otro mundo, por lo que no entraré en detalles de esto.

El Cubiculo que me fue asignado está dentro de una gran oficina dividida en varios espacios como el mio. Somos 7 personas aquí, contando al jefe y su secretaria quienes son los unicos que cuenta con espacio propio, separado de los cubículos por una gruesa pared, típica en edificios antiguos como este.

Detrás de mi Cubículo se encuentra Pepe (40), a mi izquierda está Israel (30) y frente a él Jacobo (28). Finalmente el último cubiculo ocupado de esta oficina es para Karina (24); frente a ella se encuentra un cubiculo vacío que bien sirve para tomar el desayuno a escondidas del jefe o para hechar una siesta cuando el cansancio es mas fuerte que el deseo de trabajar, que suele ser muy amenudo.

En los mas de 5 meses que llevo trabajando aquí, he llegado a conocer bien a todos mis compañeros. Me intereso mucho en el comportamiento humano y ellos han sido sujetos de mi estudio; especialmente Karina y la secretaria del jefe, Darla (26).

Ambas chicas fueron agraciadas con una linda figura, talves un poco mas notable en Karina, quien acostumbra a vestirse de modo muy sensual, con pantalones de licra en color claro y utilizando unas diminutas prendas intimas que se notan atraves de ellos. Sus blusas también son de llamar la atención, pues el escote en todas ellas es ampliamente pronunciado; dejandonos ver la razón del porqué tiene tantos admiradores en el resto del edificio.

Karina

Así acostumbra Vestirse Karina

Darla es un poco mas recatada; aún teniendo los senos mas grandes que Karina, no utiliza escote pues es mas bien tímida y del tipo inocente. Todo lo contrario a nuestra otra compañera. Gusta de vestir pantalones de mezclilla y pocas veces hemos descubierto que trae tanga al ver el hilo por un costado de su cintura al agacharse.

De Karina me agrada la sensualidad que derrocha al caminar, y de Darla esa inocencia que la hace tan sexy.

Darla

Así se viste Darla

Se que a ambas les despierto un interes que va mas allá de lo laboral. Lo puedo leer en sus ojos (otra de mis habilidades); sin embargo aún no cruzo la barrera de la amistad de oficina.

En el resto del edificio trabajan alrededor de 30 mujeres de todas las edades. Sin embargo hay 3 de ellas con quien me he llegado a relacionar laboralmente gracias a que mis actividades y las suyas son co-dependientes. Mandy (23) en el departamento financiero, Juana (23) en Recursos Materiales y Angela (30) en el departamento Estratégico. Todas ellas cubren mis expectativas en lo que se refiere a una Mujer Bonita, es decir en mi escala del uno al diez, todas ellas alcanzan el ocho. En la misma escala Darla tiene un siete y medio y Karina es un nueve.

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Aqui Estoy… al menos por ahora

Posted by Ricky Torrance en septiembre 12, 2007

Mi nombre es Frederick Torrance. Tengo 25 años. Actualmente vivo en uno de los puertos mas bellos de la Zona Sur de México. Veracruz. Y digo actualmente ya que no me gusta quedarme en un solo lugar por mucho tiempo. Tiendo a desesperarme. Cuando empiezo a sentir la monotonía en mi vida, exploto.

Veracruz

Llevo ya mas de 6 meses en este lugar. Rento un cuarto en la casa de una familia de clase media alta. La renta es aceptable. El cuarto tiene baño propio y una salida a la calle independiente a la puerta principal de la casa. Además conecta a esta última por una puerta menos rígida en el otro extremo de la habitación. Tengo aire acondicionado, indispensable en los meses donde el sol se apodera de esta ciudad y la hace agobiante. Una cama, una cómoda con 2 cajones, un closet creado a base de un tubo de metal y un sofá para 3 personas; son el complemento perfecto alrededor de un pequeño televisor a colores, dotado con señal por cable. Como dije, una familia sin apuros económicos; y además, con una pequeña entrada extra generada por la renta de una de sus habitaciones acondicionadas para ese fin. La renta es fija, sin importar cuanta luz gaste o cuanta agua utilice al mes. Llegamos a este acuerdo al explicar a la señora de la casa que mi permanencia sería prolongada, pero mi estancia en la habitación sería esporádica. En la mayoría de los días laborales solo me verían por las noches cuando llegase a dormir. Y los fines de semana aprovecharía para salir a conocer la ciudad y sus alrededores. Me gusta explorar.
La señora Marcela, dueña de la casa, vive en ella desde hace mas de quince años. Con ella viven su esposo Augusto y su hija menor, Mariana. El Hijo mayor del matrimonio se ha marchado ya de casa. Augusto Junior, como le llamaba siempre su padre, había finalmente cortado el cordón umbilical y emprendido el vuelo por cuenta propia, luego de mas de 28 años. No hacía mucho de eso cuando yo llegué a vivir con ellos. Aún se notaba en el rostro de doña Marcela la angustia de una madre al ver que su primogénito se marchaba, que ya no la necesitaba, que a pesar de saber que lo había preparado bien, daría cualquier cosa por que éste la dejase mudarse junto con el, sin importar que dejara atrás a su esposo e hija; tan solo para asegurarse de que no le faltaría nada. En su mente de madre pensaba que existía esa posibilidad. Y se aferraba a ella.
Doña Marcela se dedicaba al hogar. Luego de una larga carrera en la enseñanza media se había jubilado ya. Había acondicionado una habitación de la casa con vista a la calle como una pequeña papelería que contaba además con el servicio de fotocopiado de documentos. Vendía también manualidades que en sus ratos libres ella misma realizaba; aunque la gran mayoría de ellas eran de reventa, compradas en alguno de sus viajes a la ciudad de México en los que acostumbraba traer decenas de cajas llenas de mercancía que después sería expuesta en las paredes de la pequeña papelería para ser revendidos con una ganancia mínima. No lo hacía por dinero. Su cheque del retiro llegaba puntual cada mes. Esta era simplemente una forma de mantenerse activa; de enfrentar los inicios de la crisis que llega a todos los trabajadores cuando se dan cuenta que ya no son útiles a la sociedad. Su familia lo sabía, auque nunca lo mencionaba, y por eso la apoyaban en esta idea que desarrollaban juntos. La venta no era nada del otro mundo. Sin embargo, los fines de semana eran los mejores en este aspecto. Nunca había faltado el vecino que olvidó envolver el regalo de la fiesta a la que se dirige. O la vecina que no sabe que regalar a una amiguita que cumple años este sábado. O el estudiante que olvidó comprar la lamina de papel bond en el centro de la ciudad, y requiere un pliego de urgencia, aun siendo las 10 de la noche del domingo y el letrero de cerrado se observe colgado en la ventana.

Manualidades

El que tiene tienda que la atienda, decía Mariana cada ves que llamaban por la ventana buscando a su madre para que vendiera algún artículo de la papelería y ésta se encontrase recostada viendo el televisor. Era un hecho que si doña Marcela se levantara mas temprano tendría mas clientela. Sin embargo, en el mismo letrero donde se leía CERRADO; al calce se anunciaba también: ABRIMOS A LAS 6 PM.

Don Augusto trabajó muchos años en la Industria de Generación de Energía. Sin embargo, las nuevas tecnologías que traían consigo gente joven que se adaptaba mas fácilmente a ellas, había hecho que sus servicios fueran innecesarios antes de lo planeado. No guardaba rencor, ni a la tecnología ni a los nuevos profesionistas. Estaba conciente que ese era el ciclo de la vida. Además parecía agradarle su nueva forma de conseguir medios para cumplir en casa.
Una pequeña Flotilla de Taxis -decía él. Claro que se trataba solamente de dos vehículos que anteriormente habían sido para el uso personal de la familia. Pero el tamaño de la flota era lo menos importante para él; ya que se trataba de unidades propias que generaban ganancias directas y requerían poco mantenimiento, al ser de un modelo no tan antiguo. Uno de los taxis era manejado todo el día por un colega de don Augusto, a quien había conocido en uno de los llamados Sitios donde se reúnen los choferes de transporte urbano a esperar pasaje. Se había ganado su confianza. El otro vehículo lo manejaba él. Como jefe de la flotilla tenía su propio horario. Si no se sentía con ganas de salir temprano a trabajar, simplemente no lo hacía y partía hasta después del medio día. Si a media tarde sentía que ya había reunido suficiente dinero, se retiraba a descansar hasta el día siguiente; no sin antes aprovechar la noche para tomar una copa de Brandy en las afueras de su hogar, para relajarse tras un caluroso día. La cuota del chofer, el dinero recaudado por su esposo, su cheque mensual, y las entradas por las habitaciones acondicionadas para renta y papelería, eran suficientes para que doña Marcela llevara una vida sin preocupaciones financieras.

Mariana pasaba por una etapa difícil. A sus 24 años, hacía mas de 10 meses que había terminado la escuela, especializándose en la programación de computadoras. Sin embargo, el proceso de titulación se había visto truncado por problemas con el asesor de su escuela. Sin un titulo que avalara todo lo que sabe, se sentía impotente. Se le habían cerrado un par de puertas debido a la falta de este papel y eso la había desmoralizado, a tal grado de crear en ella un temor a no poder nunca conseguir un empleo. Aunado a esto, acababa de perder hacía algunos meses a quien consideraba su cómplice en esta difícil labor de sobrevivir a sus padres. Su hermano mayor se había marchado dejándola a ella en una situación de desigualdad. Eran dos contra una. Por esa misma razón rara vez dejaba su alcoba, donde tenía todo lo que necesitaba: su Computadora con Internet y sus sueños de algún día seguir los pasos de su hermano mayor.

No me ha sido difícil adaptarme a este ambiente; a esta familia adoptiva que me ha recibido. En cierto modo me recuerda a mi familia. Aunque algunas veces me pregunto si seguirían aceptándome si supieran todo lo que pasa por mi mente. Si me dejarían seguir rentando la alcoba si supieran la clase de persona que hay dentro de mi. Esa misma pregunta es la que me hizo salir de casa en un principio. Me daba miedo que mis padres supieran quien soy, lo que soy, lo que pienso. No lo entenderían. No lo aceptarían.

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